Consejos para entrenar con frío. Running en invierno.

La llegada del frío no puede hacerte dejar de entrenar. Es el momento propicio para que la pereza te venza pero tienes que ser fuerte y sobre todo, ser consciente que un parón en tu rutina de entrenamiento te llevará a perder la condición física que tanto esfuerzo te costó durante el verano.

Además, existe otro inconveniente en dejar de entrenar en invierno: el aumento de peso. Las comidas de temporada en invierno suelen ser mucho más calóricas y cargadas de grasas saturadas, por lo que si a eso le unes una bajada en la cantidad de horas de entrenamiento, es probable que empieces a acumular unos kilos de más.

Los siguientes consejos para correr con frío, pueden ayudarte a llegar a la primavera en las mejores condiciones para que empieces la temporada 2014 a tope.

1. Utiliza la ropa adecuada.

Parece una obviedad, pero hay muchos corredores que no se lo toman en serio. Es imprescindible vestir con las capas adecuadas. Tienes que poder estar cómodo, seco y abrigado a la vez y muchos corredores cometen el error de vestir una sudadera de algodón que lo único que hace es mantener el sudor y por lo tanto la humedad, que al final se traduce en frío.

Tienes que llevar una primera capa pegada al cuerpo que se térmica y a la vez transpirable. Una prenda interior de material como el polypropileno y una segunda capa aislante del viento y frío que retenga el calor pero que siga siendo transpirable, como por ejemplo el Gore-Tex o el nylon.

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2. Cuida y protege tus extremidades y la cabeza.

Tu cabeza, tus manos y tus pies son una gran fuente de pérdida de calor para el cuerpo, en concreto un 70% del calor corporal se pierde por esas zonas. Usa gorro, guantes de frío intenso y calcetines de invierno para mantenerte cálido. Además, la extremidades son las zonas más alejadas del corazón, por lo que es más difícil para el cuerpo mantenerlas calientes.

Guantes aquí, calcetines aquí y gorros aquí.

3. El día antes, comprueba el pronóstico del tiempo.

El viento y el frío bajo cero pueden hacértelo pasar muy mal. El día antes de cada jornada, mira la predicción del tiempo para ajustar tu horario a la hora del día que tenga las mejores condiciones. No arriesgues a salir con una helada en plena noche cerrada.

4. Vigila las placas de hielo.

Salir a correr por la mañana temprano cuando todavía no ha calentado el sol puede llevar un riesgo añadido para tu seguridad (además de la poca visibilidad), y no es otro que las placas de hielo en el suelo. Si hay humedad por donde sueles entrenar y hace una noche muy fría, probablemente habrá placas de hielo por aceras y calzadas, así que tienes que estar todavía más vigilante y concentrado si no quieres acabar con una fractura o una caída tonta de esas que realmente hacen daño.

5. Siempre bien hidratado.

Al correr con bajas temperaturas y tiempo no soleado, tendemos inconscientemente a beber menos que cuando hace sol y tenemos más calor. Sin embargo, aunque haga frío tu cuerpo sigue sudando cuando haces ejercicio por lo que siempre hay una pérdida de agua que tiene que ser repuesta. Hidrátate bien antes y por supuesto después de salir.

6. Estirar y volver a la calma en cubierto.

El proceso de estiramientos y vuelta a la calma tras la sesión de entrenamiento implica estar sudados en un estado casi inmóvil por lo que la temperatura de cuerpo empieza a bajar y si a eso le unes el frío exterior y la humedad del sudor (incluso con ropa transpirable) puedes ganarte un constipado. Si es posible estira en casa, bajo techo o en el portal e intenta evitar en la medida de lo posible enfriarte a la intemperie.

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