La gastroenteritis en deportistas profesionales

Es común escuchar en la radio o leer en la prensa que tal futbolista no puede entrenar o se sale de la convocatoria por una gastroenteritis. Y esto da lugar a preguntarse, ¿porqué es tan común en estos deportistas de élite la gastroenteritis?

En primer lugar y aunque parezca una obviedad, hay que recalcar que los futbolistas como cualquier ser humano, también están expuestos a las infecciones vírales y bacterianas como cualquier otro. Como digo, parece obvio indicarlo, pero hay gente que cree que al ser deportistas que militan en equipos de élite, tienen menos posibilidades de contraer este tipo de enfermedades porque están más “cuidados” y “vigilados”. Y esto es básicamente una tontería.

El hecho de que el deportista se someta a controles rutinarios y a que cuente con un equipo médico no le imposibilita a contraer gastroenteritis como cualquier otra enfermedad común. Lo importante aquí es el sistema inmunológico y los hábitos del deportista.

Es habitual que los deportistas de élite lleven una dieta controlada e incluso tomen suplemementos vitamínicos para reforzar su sistema inmunológico, pero es el simple hecho de competir en la élite lo que afecta a sus defensas. La competición y el entrenamiento de alta intensidad ( a la que todo deportista de élite se enfrenta) puede repercutir en el sistema inmunológico debilitando las defensas y haciendo más propensos a estas personas a cualquier enfermedad contagiosa, desde un catarro a por ejemplo una gastroenteritis.

El deportista de élite ( y muchos aficionados que entrenan inadecuadamente) someten su cuerpo a un gran estrés de forma prolongada y en muchos casos a sobreentrenamiento. No significa que hacer deporte de élite o de intensidad moderada empeore la salud si no al contrario. Está demostrado científicamente que el sistema inmunológico se fortalece con un ejercicio moderado habitual y una buena alimentación. El problema viene cuando se sobrepasan habitualmente los límites del entrenamiento moderado y sometemos al cuerpo a ejercicio muy intenso o extremo.

Según un estudio de la Universidad de Queenslan el ejercicio intenso perjudica las concentraciones de nuestras células de defensa, así como las citoquinas (sustancias químicas que modulan la respuesta inmune).

Este estudio revela evidencias de que varios parámetros inmunológicos se suprimen durante períodos prolongados de ejercicio intenso, como por ejemplo las disminuciones en la función de los neutrófilos, el suero y las concentraciones de inmunoglobulinas salivales y el número de NK (natural killers o células asesinas naturales en castellano).

¿Cómo afecta la gastroenteritis al deportista?

Volviendo al tema principal de este artículo, vamos a indagar más sobre cómo afecta una gastroenteritis al rendimiento deportivo.

Las infecciones gastrointestinales agudas son por supuesto un contratiempo en la planificación deportiva de una competición, ya no sólo por el hecho de dejar al deportista varios días alejado del ejercicio físico, si no por las consecuencias posterioresdebilidad muscular y malestar general provocados por la fiebre, por el proceso de deshidratación e imposibilidad de llevar una alimentación correcta.

Esto lleva al deportista a un estado inadecuado para entrenar, porque tiene fatiga y las reservas de glucógeno insuficientes. Es otras palabras, el atleta no está en las condiciones adecuadas para retomar el entrenamiento y mucho menos una competición.

¿Cuanto dura el proceso de recuperación de una gastroenteritis?

En la mayoría de los casos la gastroenteritis o infección gastrointestinal solo requiere un tratamiento que reponga y equilibre tanto la pérdida de líquidos y electrolitos como la energía perdida. Un adulto con buen estado de salud previo no suele requerir medicamentos, si no seguir unas medidas generales básicas.

En una primera fase durante las primeras 24-48 horas:

  • Ingerir líquidos isotónicos o suero casero (1 litro de agua, dos cucharadas soperas de azúcar, media cucharadita de sal, media cucharadita de bicarbonato sódico, y el zumo de un limón)
  • Reposo para recuperar la energía.
  • Dieta blanda. Para comprobar la tolerancia a los alimentos sólidos, se suele comenzar a ingerir pasadas 24h. alimentos como arroz hervido, pollo, pescado hervido, y yogurt desnatado o sin lactosa.
  • Hay que evitar en esas primeras horas alimentos muy grasos, lácteos enteros, fritos, irritantes (picantes o muy especiados), refrescos gaseosos y con cafeína, alcohol y en definitiva alimentos de difícil digestión.

En una segunda fase, aproximadamente tras 72h. cuando han desaparecido los síntomas, el deportista puede comenzar a realizar ejercicios de adaptación a la rutina, como por ejemplo 30 minutos de trote en cinta o en bicicleta estática a baja intensidad. El objetivo es someter al cuerpo a un pequeño examen.

Posteriormente, y si la respuesta a esa adaptación ha sido positiva podemos empezar a entrenar con elevando la carga de entrenamiento pasando de suave a moderado pasadas 96h.

Como cada persona es un mundo, no todos reaccionamos igual a las enfermedades ni tenemos nos mismos procesos de recuperación. Desde CronosFit, siempre te recomendamos que acudas a tu médico de cabecera. Estos son sólo unos consejos habituales que se suelen seguir.

Fuentes:
http://www.nature.com/
http://www.onmeda.es/
http://www.medycom.com/
Imagen de http://vivirsalud.imujer.com/

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